Infancias LGBTIQ+

Las infancias LGBTIQ+ existen: ¿Cómo prevenir la violencia hacia ellos?

  • Para los expertos consultados por el Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+, hace falta mayor empeño por parte del Estado para proteger y garantizar los derechos de las infancias LGBTIQ+. De acuerdo con la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente de Venezuela, los infantes tienen el derecho de recibir información sobre esos temas, siempre y cuando se realice de acuerdo a su edad y desarrollo

Las infancias LGBTIQ+ existen. Distintas personas LGBTIQ+ adultas han señalado que durante su etapa de infancia o adolescencia les empezó a atraer una persona del mismo sexo o no se identificaron con el género que se les asignó al nacer. De eso da fe la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021 de México, presentada en junio de 2022. Al menos un 43.4 % de las personas encuestadas se identificaron como personas LGBTIQ+ antes de los 7 años de edad, en su primera infancia.

La ENDISEG reporta que un 62,4 % de las personas estudiadas indicaron que durante su primera infancia no se identificaban con el género que se les asignó al nacer. También, un 33,3 % aseguró identificarse como parte de la población LGBTIQ+ entre los 15 y 19 años de edad. Aunque pareciera ser una realidad palpable que existan las infancias LGBTIQ+, aún hay resistencia para hablar sobre el tema, debido a los estigmas y prejuicios sociales, culturales y religiosos. Eso, a su vez, puede generar mayores barreras para que no se sensibilice sobre el tema, no se hable sobre derechos sexuales y reproductivos, ni que se apliquen las medidas necesarias en distintos niveles para proteger a los niños, niñas y adolescentes.

“Para prevenir la violencia primero reconocer que hay violencia, reconocer que hay prácticas, acciones, omisiones que representan violencia y eso tiene un efecto devastador en los niños. Como país no hemos tenido una estrategia para prevenir la violencia contra las infancias con metas a corto, mediano y largo plazo. Al no haber políticas públicas, evidentemente, tampoco hay inversión pública. Se requiere un fortalecimiento institucional importante que permita dar una adecuada atención. Datos desagregados, actualizados, confiables y accesibles que nos permitan tener fotografías de cómo es la violencia contra los niños. Hay que promover espacios de participación no de cara a la atención de la víctima sino de prevención. Y hay espacios protectores que son especialmente sensibles que tenemos que preservar y fortalecer, como es la escuela y como es la familia”, señaló Carlos Trapani, abogado y coordinador general de Cecodap.

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Foto: referencial / Freepik.

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Sin cifras sobre infancias LGBTIQ+

La violencia es palpable en distintos espacios donde hacen vida las infancias LGBTIQ+. Según el Ministerio Público, en Venezuela se registraron 371 casos vinculados al acoso escolar en todo el país en 2022. Esas son las únicas cifras públicas halladas sobre la infancia por parte de organismos públicos. A diferencia de México, en Venezuela no existen datos diferenciados sobre el acoso escolar hacia jóvenes o niños LGBTIQ+, que den fe sobre cuántas personas llegaron a identificarse como parte de la población LGBTIQ+ durante su infancia, tampoco hay información oficial sobre los casos de acoso escolar y discriminación basada en prejuicios por orientación sexual, indentidad o expresión de género en entornos escolares o familiares.

Desde las organizaciones de la sociedad civil se ha hecho un esfuerzo para documentar la violencia hacia las infancias, pero tampoco son cifras diferenciadas que permitan determinar que estos forman parte de la población LGBTIQ+ o si fueron víctimas de algún tipo de violencia por ser LGBTIQ+. El Informe de Cecodap Somos Noticia: Vulneraciones y Protección a los Derechos de la Niñez y Adolescencia (abril 2022 – marzo 2023) sí deja ver que los niños, niñas y adolescentes, en un contexto de emergencia humanitaria compleja, están expuestos a diversas formas de amenazas y vulneración de sus derechos. De hecho, el Estado es uno de los agresores (6,52 % de los casos documentados) por abstenciones y omisiones en el sistema de protección, el incumplimiento de normas en materia de identidad y detenciones arbitrarias.

CECODAP indica que en un 24,54 % de los casos atendidos fueron por acoso escolar, un aumento del 225 % respecto al informe anterior. A la violencia en contextos escolares se le suma la que puede ocurrir en el hogar debido a que, según la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), al menos un 14 % de los niños y jóvenes en edad escolar no asisten a las escuelas. La pobreza total del país, documentada por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) en un 81,5 % en 2022, así como otros factores, pueden impactar directamente en el crecimiento, desarrollo e integración social de los niños, niñas y adolescentes, afectando aún más a las infancias LGBTIQ+, un grupo vulnerable internacionalmente reconocido.

En otros países como Colombia, también se han dado pasos agigantados para crear cifras sobre infancias LGBTIQ+, que han permitido legislar en el área y proteger, por ejemplo, a los niños, niñas y adolescentes que se identifican como parte de la población LGBTIQ+. La primera Encuesta de Clima Escolar LGBTIQ+ realizada por Sentiido y Colombia Diversa en 2016 estimó que el 67 % de los estudiantes se sintió inseguro en el colegio debido a su orientación sexual y al menos un 21 % de los estudiantes LGBT no asistieron al colegio al menos una vez porque sintieron inseguridad.

El abogado explica que la existencia de las violencias tiene un efecto pluriofensivo sobre las infancias, pues no solo se afecta un derecho, sino varios, como el acceso a la educación o recreación. Para CECODAP, la ausencia de datos oficiales, políticas públicas sin enfoque basados en los derechos del niño, que incumplen o desconocen el marco jurídico que reconoce para la protección de los niños y los inexistentes programas y servicios constituyen algunas de las problemáticas históricas que afectan la efectividad y protección a los derechos de los niños en Venezuela.

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Protección solo en papel

Para Trapani, el problema en Venezuela no es un problema legislativo, es un tema de falta de políticas públicas, de implementación de lo que la ley establece, de institucionalidad y de inversión para prevenir la violencia. Además de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNNA), existe un corpus juris que también protege a las infancias. Explica que los niños tienen derecho a la integridad física, psicológica y también se establece todo un sistema de protección que debería activarse no solo en casos de violencia consumada, sino también en acciones para prevenir la violencia. 

“Los Estados partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño se vea protegido contra toda forma de discriminación o castigo por causa de la condición, las actividades, las opiniones expresadas o las creencias de sus padres, o sus tutores o sus familiares”, señala el artículo 2 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.

La Convención, en conjunto con leyes nacionales, así como la LOPNNA, colaboran a crear un marco jurídico que promueve la protección de las infancias LGBTIQ+, no obstante, continúa siendo un tema tabú y sin abordaje diferenciado, algo que los grupos antiderechos han usado como argumento para “proteger a los niños” de presuntos abusos. Aunque estos grupos intenten impedir, por ejemplo, el acceso a las infancias de los temas sobre salud sexual y reproductiva, la ley les protege y promueve a que se les informe de acuerdo a su edad sobre distintos tópicos, como la orientación sexual, los métodos anticonceptivos y el establecimiento de límites para evitar el abuso sexual.

De acuerdo con la LOPNNA, todos los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos sin discriminación ni limitación alguna. Dentro de la ley el Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ (OVV LGBTIQ+) pudo identificar al menos 19 artículos que pueden usarse como base para reconocer, proteger, legislar y promover políticas públicas en favor de las infancias LGBTIQ+ en Venezuela. En algunos artículos se exhorta al Estado a participar activamente junto a la sociedad para garantizar programas de información y educación sobre estas materias.

Entre ellos están el derecho al libre desarrollo de la personalidad (artículo 28); el derecho a la salud (artículo 43), como la nutrición, ventajas de la lactancia materna, estimulación temprana del desarrollo, salud sexual y reproductiva, higiene, saneamiento sanitario ambiental y accidentes; el derecho a la salud sexual y reproductiva (artículo 50), donde se señala que tienen derecho a ser informados y educados de acuerdo a su nivel de desarrollo en áreas como la conducta sexual, maternidad y paternidad responsable, sana, voluntaria y sin riesgos. En un apartado de la ley se señala que los adolescentes de 14 años de edad tienen el derecho a solicitar por sí mismos estas informaciones sobre salud sexual y reproductiva.

Igualmente está el derecho a la educación (artículo 53); derecho a participar en el proceso de educación (artículo 55); derecho a la información (artículo 68); así como el derecho a opinar y a ser oído (artículo 80); derecho a defender sus derechos (artículo 86) y el derecho a participar (artículo 87).

Los niños, niñas y adolescentes también tienen derecho al honor, reputación, propia imagen, vida privada e intimidad familiar (artículo 65) y a la libertad de expresión (artículo 67). Otros artículos hacen referencia a la regulación de contenido que pueden consumir en medios de comunicación (artículo del 70 al 75); y los que señalan que tienen el derecho a ser protegidos contra el abuso y la explotación sexual (artículo 33) y otras prohibiciones para un sano entorno y la prohibición de pornografía infantil (artículo 79).

“Ningún niño puede ser discriminado por razones de edad, sexo, orientación política, incluso orientación sexual. Se reconoce el principio de igualdad y no discriminación. Ningún niño debería ser discriminado ni por su orientación sexual, ni siquiera por la orientación sexual de sus padres. Creo que hay un trecho muy importante entre los aspectos teóricos normativos y la realidad, porque esto no se traduce en acciones de formación, de prevención, de capacitación, de sensibilización, que permite erradicar estas prácticas de discriminación por razones de orientación sexual o de género. Este tema no se debate a nivel público, ni siquiera se debate con los niños y adolescentes”, subraya Trapani.

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Foto: referencial / Freepik.

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Informar y educar a las infancias LGBTIQ+ es necesario para prevenir la violencia

Para la psicóloga del OVV LGBTIQ+ Khinverly Marrero, la educación en distintos espacios, ya sean laborales o escolares, colabora a disminuir los prejuicios, la patologización y la violencia basada en prejuicio que genera homofobia, transfobia y otras maneras de discriminación hacia la población LGBTIQ+. Trapani explica que el acceso a la información sobre temas LGBTIQ+ debe mostrarse a los niños, niñas y adolescentes de acuerdo a su edad y debe realizarse principalmente por sus padres, representantes o profesores, con el objetivo de que “puedan establecerse un juicio propio”.

“Hay estudios que revelan que los jóvenes adultos de minorías sexuales experimentaron su primera atracción sexual entre personas del mismo sexo alrededor de los 8 o 9 años de edad, pero otros investigadores señalan que está más cerca de los 11 años y siempre hay variabilidad en torno a la edad promedio en estos estudios”, señala a la BBC Asia Eaton, doctora en Psicología Social especializada en Estudios de Género y profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Internacional de Florida (Estados Unidos).

Para Eaton, las personas podrían tener su primera atracción desde los 6 años de edad, hasta los 16 años de edad o nunca, es decir, es un proceso que no es estático. Por otro lado, Clinton W. Anderson, director de la Oficina de Asuntos LGBT de la Asociación de Psicólogos de Estados Unidos, indica que los factores sociales, culturales, biológicos influyen y destaca que el género autopercibido se desarrolla en la infancia.

“En la medida que el adulto se deconstruye y no replica estos patrones, educamos. La crianza no se da a través de esos patrones homofóbicos, transfóbicos, bifóbicos. Se trata de la responsabilidad que tenemos como adultos en la crianza de estos niños, y por supuesto, de promoción de espacios escolares, de conversación, de foros de preguntas de todas estas cosas que son importantes. Están en pleno desarrollo y en pleno trabajo de lo que es su propia personalidad entonces creo que también es un momento idóneo para dar todas estas informaciones”, añade Marrero, quien indica que, por ejemplo, los adolescentes suelen conocer información que los padres no conocen debido a que se enteran de otras fuentes y tienden a reaccionar con normalidad ante otros temas, como el no binarismo.

Conoce a la Unidad de Atención Psicolegal del OVV LGBTIQ+

Atender la discriminación y la violencia hacia las infancias LGBTIQ+ desde el respeto

Marrero destaca que se debe estar atento a cualquier cambio de comportamiento del niño, niña o adolescente, porque estos pueden dar señales de que están siendo víctimas de violencia, sobre todo en un contexto hostil como el venezolano. Por ejemplo, pueden tener moretones en el cuerpo, rasguños o dolor en ciertas partes de su cuerpo. En casos de violencia, acoso o abuso el desarrollo emocional también se ve afectado y puede ocasionar insomnio o bajo rendimiento escolar, así como cambio de actitud y autoestima, que el infante tenga una valoración muy pobre de sí mismo, que esté muy decaído, con ánimo deprimido la mayor parte del día, retraimiento social o con pérdida del interés.

“La discriminación en niños, niñas y adolescentes lamentablemente es bastante común en el país debido a que existe un tema cultural y social bastante importante que impacta en estas formas de maltrato y de violencia que viven tanto los niños como los adolescentes y por supuesto los adultos”, explica la psicóloga Khinverly Marrero.

En esos casos, la experta recomienda apoyar desde el respeto y la escucha activa, en el que se le haga saber al niño, niña o adolescente que tienen fuentes de apoyo, además del familiar, como los profesores en entornos escolares o los psicólogos. Para ella es importante que se le haga saber al niño que “sufrir algún trato discriminatorio no es su culpa”, pues la orientación sexual o las identidades de género no se eligen, por lo que “no es malo ser una persona con una orientación sexual distinta a la heterosexual”. 

Agrega que hay que aclarar que ser gay o trans tampoco es una enfermedad mental. Marrero recomienda a los padres y representantes permitir espacios donde los infantes que se identifican como personas LGBTIQ+ puedan expresarse libremente o remitirlos a grupos de apoyo y espacios donde se puedan sentir más seguros.

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A veces las iniciativas son insuficientes

La creación e implementación efectiva de leyes y políticas públicas diferenciadas y sensibilizadas con los grupos vulnerables internacionalmente reconocidos colabora a reconocer y respetar las infancias LGBTIQ+. Por ejemplo, entre mayo de 2012 y abril de 2021, desde que se implementó la Ley de Identidad de Género en Argentina, 9.383 personas rectificaron sus datos en el DNI (documento de identidad), según el Registro Nacional de las Personas (RENAPER). De todos ellos, menos del 1 % corresponde a niños o niñas menores de 9 años de edad y casi el 15 % corresponden a niños, niñas y adolescentes entre 10 y 19 años de edad.

Aunque distintos países de la región han brindado reconocimiento a estos sectores, la violencia continúa presente en distintos grupos dentro de la población LGBTIQ+. De acuerdo con un estudio de RedLacTrans un 70 % de los niños trans sufren violencia en sus hogares y el 77 % de los adolescentes trans son expulsados de sus familias de origen. Los retos continúan en el ámbito de protección de las infancias LGBTI +, no solo en Venezuela y la región, si no en el mundo ante el avance de narrativas conservadoras y antiderechos que buscan desviar la agenda de derechos humanos que impulsan distintas organizaciones sociales.

“Se trata de una situación que generalmente produce rabia, odio y eso promueve situaciones de violencia. Cuando se actúa bajo el discurso: ‘es lo que lo que dicta dios’, lo que hacen es alimentar estas situaciones de odio, que se traducen muchísimas veces en situaciones de violencia y ponen en una situación de vulnerabilidad a las personas de la población LGBTIQ+. Una forma de prevenirlo y abordarlo es empezar a hablar de esto. Como adultos hay una responsabilidad importante porque son quienes crían a los niños. Estos no nacen con todos los prejuicios. Se tiene que promover un espacio de deconstrucción de cada uno de estos padres para también promover espacios seguros para sus hijos”, dice la psicóloga sobre la LGBTIQfobia.

El OVV LGBTIQ+ pone a la orden los canales de denuncia y el servicio de atención psicolegal ante cualquier hecho de violencia hacia la población LGBTIQ+, como su página web (nomasdiscriminacion.org), su correo (denuncia@nomasdiscriminacion.org), WhatsApp y Telegram (0424-2061493 y 0412-5750503) y redes sociales (@OVVLGBTIQ en Twitter y @nomasdiscriminación en Instagram).

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